La magia de los objetos de CHEMA MADOZ

cerillaUna cerilla prende una llama; sin embargo el fuego consiste en los nudos de una madera que por caprichos de la naturaleza se parece a una llama. Me recuerda a cuando casualmente encuentras siluetas en las nubes o en el gotelé de las paredes una tarde de aburrimiento.

Pero no hay casualidad en Chema Madoz. En sus fotografías, nada es lo que parece.

El autor busca intencionadamente estos juegos, altera los objetos retratados “poniendo de relieve lo frágil que es el concepto que tenemos de realidad. Con unas manipulaciones elementales, muy simples, podemos pasar de un nivel de la realidad a otro”, decía Madoz.

Este fotógrafo madrileño, Premio Nacional de Fotografía y Photoespaña en el año 2000, usa para sus paradojas visuales objetos cotidianos: piedras que nunca hacen su pesada función: las utiliza como un globo, la copa de un árbol, o un signo de admiración. Gotas de agua tratadas escultóricamente; tableros y piezas de ajedrez se mezclan con notas musicales produciendo diferentes resultados estéticos; herramientas, relojes…el silencioso imaginario de Chema Madoz, cercano y extraño al mismo tiempo, hipnotiza al espectador mágicamente.

Y es ese hipnotismo el que me ha hecho compartir este fotógrafo hoy con vosotros, aunque Trazos de Tinta no tenga por costumbre tratar de temas fuera de la ilustración y los cómics, hacemos una (creo que acertada) excepción.

desague_secoChema Madoz - gotas

Chema Madoz llegó a esta profesión no por vocación, sino casi de casualidad: su gusto por la imagen, la pintura, los cómics, el cine, le llevó a estudiar Historia del Arte y también Fotografía en el Centro de Enseñanza de la Imagen; sin embargo nunca pensó que la fotografía pudiera usarse para contar cosas, y mucho menos que iba a vivir de ello. En realidad trabajaba en un banco, pero lo detestaba y quería abandonarlo.  En ese momento se dedicaba a hacer fotografías y decidió centrarse en ello. Y menos mal.

Su creación tiene diversas influencias: pintura, escultura, cine, publicidad…pero son las corrientes vanguardistas de principio del siglo XX las más reconocibles en su obra: dadaísmo y surrealismo; también arte conceptual, minimalismo, incluso land art. Los guiños a los que hace referencia sus fotografías se han relacionado con las greguerías de Ramón Gómez de la Serna (humor+metáfora) de las que aquí pongo unos ejemplos:
Intenté suicidarme, y casi me mato
La escritura china es un cementerio de letras.
La cebra el el animal que luce por fuera su radiografía interior.
Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.

Chema Madoz -gotasChema Madoz- arbol

Los objetos están descontextualizados, fuera de su entorno natural, dotados de nuevos significados pero dentro de unos códigos reconocibles para el público. El blanco y negro crea una distancia que mantiene el autor con el objeto retratado, y resalta lo poético del mensaje.

Si la fotografía estaba concebida como testimonio de la realidad, de un tiempo y un espacio concreto, a Madoz lo que le estimula es “jugar con los elementos que intervienen en la imagen, falsear la realidad” según sus propias palabras. Y así es: sus fotografías son atemporales, no hay emoción, pero sí una fuerza visual tremenda, y siempre sentimos ese efecto sorpresa buscado por el fotógrafo. El contrapunto lo tenemos en la luz natural con la que trabaja, y que dota a las imágenes de un equilibrio a ese artificio.

ChemaMadoz varios

Es curioso como Chema Madoz parece invertir el método de creación de un fotógrafo: siempre tiene la foto previamente pensada antes de lanzarse a hacerla: “Al principio salía con la cámara por ahí, a ver qué pasaba. Luego cambié, porque me di cuenta de que cuando hacía eso, lo que en realidad quería era encontrarme con cosas que ya tenía en la cabeza y que quería fotografiar. Entonces pasé a provocar la situación antes que a desear encontrarme con ella, y es lo que hago ahora, me pongo a disparar cuando sé lo que quiero contar y cómo lo quiero hacer. Antes de empezar a fotografiar, lo que hago es empezar a tomar notas y apuntes y algunos bocetos para no olvidarme de nada y tenerlo todo muy presente. Luego preparo toda la composición y entonces ya empiezo a disparar”.

Deja patente que no deja nada al azar, a la espontaneidad que caracteriza la fotografía. Todo es racional, “hasta la luz es a veces tratada de forma objetual” ; la manipulación es tal que hay piezas retratadas que no existían anteriormente, están creadas para una idea concreta. Su mirada es neutra, fría y analítica. No hay puntos de vista forzados, ni dramatismo alguno.

chema_madoz vinoChema Madoz - cuachara-tenedor

Si al principio de su carrera aparecían paisajes y figura humana, esta práctica la abandonó en los últimos años, centrándose en los objetos: “En los principios es algo ineludible el fijarte en las personas y el entorno. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que las figuras humanas y los paisajes eran simples excusas, y yo tendía a centrarme más en aspectos formales que en la propia psicología del personaje. Así es que, de forma natural, mi mirada fue prescindiendo de esos elementos y se fue centrando en el mundo de los objetos. Me imagino que también tuvo que ver el hecho de que soy muy tímido y muy lento trabajando, y me encontraba incómodo frente a un modelo que tenía que estar posando para mí; me siento más a gusto rodeado de objetos a los que yo puedo ir manipulando. En realidad todo forma parte de un proceso muy natural, como es el de contar cosas con los mínimos elementos posibles”

Sus medios técnicos no son sofisticados: utiliza una cámara Hasselblat del año 1958, que le da una calidad fantástica, así que le basta y le sobra para conseguir sus propósitos. Su estudio, es también fuera de lo convencional: una especie de taller lleno de cachivaches, más propio de un inventor que de un fotógrafo. Todos los objetos que ha retratado los guarda allí, la mayoría desmontados, a modo de extravagante museo.

Una solitaria búsqueda de nuevas ideas; una manera de vivir y sentir, de contar historias.
Así es Madoz, un fotógrafo ajeno a este mundo.

nectarina.

Chema Madoz -pipa

Obra destacada:

-Chema Madoz. Colección Photobolsillo (Ediciones La Fábrica) 2002
-Fotopoemario.  Chema Madoz y Joan Brossa. La Fábrica (2003)
Según descripción de la editorial: resultado de un esfuerzo conjunto entre el poeta Joan Brossa (Barcelona, 1919 – 1998) y el fotógrafo Chema Madoz (Madrid, 1958); ambos, desde la palabra el primero y desde la imagen el segundo, consiguen ofrecer una verdadera demostración de cómo, si bien una imagen puede valer más que mil palabras, un poema puede ofrecernos una gran imagen. Una colección de imágenes de uno de nuestros fotógrafos más internacionales comentadas por el mejor de nuestros poetas visuales.

-Chema Madoz  2000-2005 (Ediciones Aldeasa). 2006 Este es el catálogo de la exposición de la Fundación Telefónica que tuvo lugar del 1 de febrero al 21 de mayo del 2006. Imprescindible.

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Comentarios (6)

FHNavarroagosto 10th, 2009 at 1:59 am

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Jordiagosto 10th, 2009 at 12:15 pm

Me hace pensar en la obra de Joan Brossa…

nectarinaagosto 10th, 2009 at 3:16 pm

Hola Jordi,
Gracias por el recordatorio; Joan Brossa fue una indudable influencia para Madoz, y a última hora me olvidé de incluirle (acabo de corregirlo)
Saludos.

Kristieagosto 10th, 2009 at 9:02 pm

Un fotógrafo excelente y lo más importante, único.

Enhorabuena por el post!

Sonianoviembre 13th, 2010 at 7:57 pm

Un buen resumen de su obra, muy completo, clarificador, divulgativo y pedagógico.
Y muy bien ilustrado.
Gracias!

Enrique Tarin Rodriguezmayo 27th, 2013 at 4:27 pm

Felicidades para el Sr. MADOZ, por la gran imaginacion a la hora de hacer esas fotos de tono continuo en negro, porque les dâ ese punto antiguo inigualable.
Un cordial saludo.

Enrique Tarin

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